Hola todas.
Me veo siempre un poco a las corridas, con la sensación de que los días pasan volando. Miro el reloj y ya son las 12. De a momentos me invade una sensación rara que no puedo ponerle otro nombre: CULPA. Cuando J. pide que siga jugando con ella, o bañarse más rato, o incluso desde que empezó a decirme "no vayas". Pequeños momentos en donde si bien es claro que TENGO que irme, que QUIERO irme, que NECESITO irme, igual tiene un costo. Me deja un gustito raro el hecho de no estar 100% disponible. ¿Alguna vez lo estuve? Creo que no, salvo el momento del parto donde sí estaba al 100%, el resto de los momentos no podría asegurar que he estado con todo mi ser y mi cuerpo en una disponibilidad infinita. Incluso cuando le daba la teta, muchas veces pensaba en otra cosa (y eso me daba culpa OBVIAMENTE. Pensaba: "debería estar pensando en qué hermoso es este momento en vez de hacer la lista de supermercado").
La escucho jugar con sus muñecos, decir que ella es la mamá, que se va, que el bebé llora: "qué pasa hijo? MAMÁ JANDO". Experimento una mezcla de ternura, culpa y sorpresa por la manera tan sana que tiene de incorporar todo a través del juego.
Después mientras ya me fui, caminando, pienso que soy progre, moderna , una madre autónoma, independiente y con proyectos. Me río de mí: sé que no soy solo eso, que también me gustaría de a ratos "no tener nada más que hacer" que estar con ella. Nos prometo y cumplo diariamente momentos sin celular y acepto el desafío de ser mamá y también aprender a sostener mis proyectos.
¿Y a ustedes? ¿Les resulta fácil irse?
BIENVENIDAS! Soy Luciana, creadora de Ponchi Ponchi Comiditas para jugar y Psicóloga Infantil. Este es un espacio de reflexión, charlas y pensamientos acerca del Juego, la comida y la maternidad.
jueves, 8 de junio de 2017
jueves, 25 de mayo de 2017
21. Días con vos
Hola todas!
Hoy comparto con ustedes estas palabras con las que pude darle forma a algo que me pasa hace dos años y unos meses.
Hoy comparto con ustedes estas palabras con las que pude darle forma a algo que me pasa hace dos años y unos meses.
💛
Cuando FINALMENTE te dormís, no se bien qué hacer. Te extraño, te
miro dormir. Pienso en la lista infinita de cosas pendientes, trato de dormir porque me duele el entrecejo del sueño, pero hay tantas cosas que ordenar, mientras estoy acostada sufro pensando en el descontrol que dejamos en el piso del comedor. Me levanto, voy y vengo. Los minutos se me pasan volando mientras voy de la cocina a la compu, del celular al lavadero. Hago todo a medias. Mientras meto la ropa en el lavarropas me acuerdo que me deje media mano sin pintar, y vuelvo al baño antes de que vos encuentres el esmalte abierto.
Por primera vez en mi vida tengo mails sin abrir, mensajes en rojo en el celular con los que jamás pensé que habría de convivir. Resuelvo lo que puedo, postergo la mayoría.
Mientras dormis, te extraño, porque desde hace dos años y unos meses que soy CON VOS, y cuando de a ratos estoy sola, voy juntando los pedacitos de plastilina que dejaste mientras hacías pizza. Acomodo a tu muñeco-hijo y pienso en todo lo que no hice en esta hora. Pienso también en qué lejanas quedaron esas tardes libres, de libertad infinita, de "hacés lo que querés", de "todo el tiempo del mundo". Las saludo a la distancia, con tranquilidad. Pienso ahora todo lo que crecí en estos años y hago algo de ruido, a propósito, a ver si ya te vas despertando que te extraño.
jueves, 11 de mayo de 2017
20. Llega la segunda
Hola todas! Hoy en el blog tenemos una invitada de lujo para charlar acerca de la llegada de "el segundo" hijo. En este caso es "la segunda". Lucía es amiga de la casa y nos comparte su íntima historia. Al leer estas palabras, se me puso la piel de gallina en varios momentos. Quizás porque al leer a Lu escucho su voz relatando algo desde el corazón.
Lu es mamá de una de casi 3, y recientemente de su segunda hija. Le pregunté cómo fue la llegada de "la segunda". Me gustó tanto el mail que me mandó, que voy a compartirlo como fue escrito respetando los tiempos y modos en que fue escrito. - después me cuentan en qué parte se les hizo un nudo en la garganta a ver si fue en las mismas que a mí-.
Quisiera tener otro par de brazos
Quisiera tener otro par de brazos
Una tarde cualquiera de otoño mi mamá me hacía compañía en casa. Tomábamos café en la mesa de la cocina, mi hija tenía fiebre y dormía en el sillón. ¿Por qué no te hacés un evatest? dijo, y yo no contesté. Ni bien se fue a trabajar alcé a mi hija y nos fuimos juntas a Farmacity. Compré un evatest y un paquete de pañales. Dos rayas violetas en el visor. Mi hija iba a tener una hermana.
¿Cómo podría querer a Hermana tanto como a Hija? Hija me llena, hija me completa. ¿Cómo hacer espacio para Hermana en nuestra vida? Hija compartirá su cuarto, hija tendrá celos, hija sufrirá (un poquito) y yo con ella.
39.3 semanas. Sábado de carnaval. El corso anuncia su retirada. Bailamos con Hija en la terraza. Rompo bolsa, nos tenemos que despedir. Mi mamá viene a buscarla, se la lleva ya dormida. Las contracciones ganan ritmo, Hermana está por llegar. Seremos otras a nuestro reencuentro.
10:25 am – eclipse solar: Hermana es ahora Hija menor. Hociqueo su olor a cebo, la beso, la abrazo. ¨Hola hija¨ Sonrío grande y profundo. Es igual a Hija mayor, es hermosa. Toma la teta, vuelvo a sentir ese placentero tironeo en el pezón. Estamos bien, estamos juntas. ¿Qué dirá Hija mayor cuando la vea?
12:30 Llega Hija mayor. Quisiera tener otro par de brazos. Hija menor toma teta. Hija mayor se acerca tímida a la cama. Quiero que sepa que la quiero y que nada de esto le duela. Pero no se trata de lo que yo quiero, sino de lo que es. No tengo otro par de brazos e Hija menor está tomando teta. Miro a Hija mayor a los ojos, le cuento que ahora tiene una Hermana. Ella prefiere irse a upa de Abu y yo me atraganto de angustia. Hija menor se duerme, suavemente pasa a los brazos de su papá. Me levanto con la fuerza que no tengo y alzo a Hija mayor. Nos abrazamos, sonrío profundo otra vez.
Estamos en casa, somos cuatro. Nos multiplicamos. Nada se repite, cada experiencia es única. No vuelvo a hacer las mismas cosas que hice hace dos años. El llamado es a ser madre de Hija menor, conocerla. La casa también es distinta.
Hija mayor espera. Prometo varias veces al día que: ¨Cuando termine de darle la teta…” Cumplo. Pospongo pero nunca dejo de hacer lo prometido. Las demandas de Hija menor son urgentes, impostergables. Acudo inmediatamente a su llanto. Extraño enormemente a Hija mayor, aún en los momentos en que estamos juntas. Siento culpa por haberle robado la exclusividad de nuestro tiempo. Cada rato que compartimos a solas vale oro y se luce en lo estrechos que son nuestros abrazos.
Hija menor hereda moisés, ropitas y juguetes de su hermana. Hija mayor señala que: ¨Esto es mío, mío y mío.” La veo sacarse la ropa, me muestra unas calzas talle 6M, se las pone; resulta el look de Mickey Rourke en “El Luchador”. Nos reímos todas.
Entre las 19 y 23 hrs. soy la Mujer-Pulpo. Cocino, doy la teta, pongo la mesa, ordeno juguetes tirados, hago upa, levanto la mesa, lavo platos, doy la teta, barro, ordeno juguetes tirados, preparo la mochila y vianda para mañana, hago upa, preparo té, intento mantener una conversación adulta, lleno la bañadera, separo los pijamas, hago upa, lavo dientes pequeños, baño a Hija mayor, me baño entre peces y mariposas acuáticas, pongo pañal XG, vacío la bañadera, lleno la bañadera, hago upa, canto una canción, le doy cuerda a la cajita de música, baño a Hija menor, doy la teta, pongo pañal RN, leo un cuento, doy la teta, canto una canción doy la teta, pido ayuda, doy la teta, hago upa y me voy a dormir.
Somos una familia, no sé por qué pero esto de ser cuatro nos cambió los títulos. Fuimos pareja, pareja con bebé y pareja con nena chiquita. Por algún motivo ya no combina más decir pareja con bebé y nena chiquita.
Qué generosidad en las palabras de Lu. Cuánta honestidad y qué emocionante fue para mí leerla. Gracias de corazón.
Qué generosidad en las palabras de Lu. Cuánta honestidad y qué emocionante fue para mí leerla. Gracias de corazón.
domingo, 7 de mayo de 2017
19. Empezar el jardin
Hola todas!
Por acá cumplimos el primer tramo de jardín. Se podría decir que ya estamos bastante adaptados (todos nosotros).
Tengo algunas imágenes guardadas para siempre que no pude sacar foto, obvio, pero que las comparto. Un grupo de mamás escondidas, asomadas espiando a ver cómo estaba el suyo en el medio de la actividad. De golpe uno mira para donde están ellas, todas se agachan rápido. Me sentí identificada con esa doble sensación de: querer que crezca, pero intriga de saber ... y cómo estará sin mí?
Qué experiencia fuerte, cuántas sensaciones que todavía no logro procesar.
Tengo algunas imágenes guardadas para siempre que no pude sacar foto, obvio, pero que las comparto. Un grupo de mamás escondidas, asomadas espiando a ver cómo estaba el suyo en el medio de la actividad. De golpe uno mira para donde están ellas, todas se agachan rápido. Me sentí identificada con esa doble sensación de: querer que crezca, pero intriga de saber ... y cómo estará sin mí?
Qué experiencia fuerte, cuántas sensaciones que todavía no logro procesar.
Cuando llegamos, y algún compañerito le grita por su nombre a la mia, todavía me emociono. Me conmueve que MI BEBÉ ya es una personita con nombre invocada por OTRA personita con nombre. Y ahí va, corriendo a medias, a abrazar a su nueva amiga.
Como describía mi cuñada, los zombies de 2 años deambulan en la sala agarrando los chiches, esquivando alguna patada voladora, subiéndose a un banaquito para agarrar otra galletita. Todo caóticamente tierno.Los primeros días fueron difíciles, sobre todo para los grandes. Ella siempre la pasó bien, pero la sensación de incertidumbre y de inexperiencia nos dejaba un poco temerosos. ¿Y si le pasa algo? ¿Y si alguno le hace algo? ¿Y si llora?
Creo que el desafío más importante de empezar el Jardín, es atravesar ese momento en donde un hijo ingresa a OTRA institución, ya no la familia propia, y poder confiar en ese otro lugar. Con otras reglas, otros modos, otros ritmos. ¿Y si tiene hambreeeeeeeeeeeeeeee? Ya le darán algo, me digo ahora.
Y para ustedes, ¿cómo fue empezar el jardín? ¿qué es lo que más les cuesta como mamás de este gran paso para toda la familia? ¿Ya tenían experiencias previas en otros jardines?
sábado, 29 de abril de 2017
18. YO MAMÁ... Vos.... BUELA
Hola todas!
Hoy comparto con ustedes otra reflexión sobre el juego infantil. Me parece increíble cómo me sorprendo cada vez con los argumentos que van cambiando, con las cosas nuevas que se instalan como si siempre hubiesen estado ahí. El juego es una máquina perfecta de crear y enriquecerse, de manera natural, de todo lo que acontece al rededor. Agarra, transforma, construye y cambia. Varias veces les compartí esta sensación extraña frente al cambio: todo sigue cambiando!
Hace un par de semanas J. designó a uno de los bebotes (el más viejo, proveniente de mi caja de juegos del consultorio) como su bebé. "No llores hijo" la escuché decir el otro día. Al parecer le da la teta y lo consuela mientras ella se queda dormida.
Lo más maravilloso, lo más mágico, es que su juego incluye roles para todos. Su hijo, ella mamá, y yo... BUELA. Por supuesto el papá de su hijo es MI MARIDO, a quien debo ceder mientras jugamos y tratarlo de yerno. Me parece alucinante cómo va construyendo las escenas, y trata a su hijo como si siempre hubiera estado entre nosotros. Lo lleva a la plaza, le muestra cómo hay que tirarse del tobogán... Está lista para ser mamá.
Me emociona también la naturalidad con la que me incluye en su historia. A veces al volver a casa, entra corriendo mientras lo llama, y cuando lo encuentra, tirado abajo del sillón, le aclara: Hola hijo, yo-trabajar.
¿A ustedes también les pasa que sus hijos cambian el juego? Hasta hace unos meses ella era el bebé!
CAMBIA
Hace un par de semanas J. designó a uno de los bebotes (el más viejo, proveniente de mi caja de juegos del consultorio) como su bebé. "No llores hijo" la escuché decir el otro día. Al parecer le da la teta y lo consuela mientras ella se queda dormida.
Lo más maravilloso, lo más mágico, es que su juego incluye roles para todos. Su hijo, ella mamá, y yo... BUELA. Por supuesto el papá de su hijo es MI MARIDO, a quien debo ceder mientras jugamos y tratarlo de yerno. Me parece alucinante cómo va construyendo las escenas, y trata a su hijo como si siempre hubiera estado entre nosotros. Lo lleva a la plaza, le muestra cómo hay que tirarse del tobogán... Está lista para ser mamá.
Me emociona también la naturalidad con la que me incluye en su historia. A veces al volver a casa, entra corriendo mientras lo llama, y cuando lo encuentra, tirado abajo del sillón, le aclara: Hola hijo, yo-trabajar.
¿A ustedes también les pasa que sus hijos cambian el juego? Hasta hace unos meses ella era el bebé!
jueves, 30 de marzo de 2017
17. Dibujar lo que se cocina, cocinar lo que se dibuja.
Hola todas! Hoy nos damos el gusto de invitar a una emprendedora&artista a quien admiramos mucho.
Se trata de Josefina, creadora de Cocinar y Dibujar. ¿Conocen el libro de esta genia?
Hace un tiempo reflexionaba sobre cómo la comida es una escena que permite compartir con otros. Tiene esa capacidad de desplegar vínculos "vení que te cocino algo" y es muchas veces oportunidad para dar amor.
En este caso, creo que la comida se tornó en la excusa para compartir con otros algo que le daba mucho placer. (creo que el placer está en cocinar y también en compartirlo)
¿Qué es cocinar para vos?
Da la sensación de que dibujar lo que se cocina y cocinar lo que se dibuja es una manera de compartir con otros eso que acontece al rededor de la comida. A Jose siempre le gustó cocinar, pero fue el inicio de sus dibujos, a través del proceso de ilustrar los pasos de una receta, que se fue interiorizando cada vez más con la cocina, probando cosas nuevas. Hoy en díale resulta imposible separar una de la otra. Si cocina algo rico lo quiere dibujar y si dibuja algo, lo quiere cocinar.
Para la invitada de hoy, cocinar es probar: le cuesta mucho seguir recetas, siempre termina cambiando algo o haciendo su propia interpretación (cosa que no siempre sale bien). Siempre intenta cosas nuevas en la cocina, cambia sus propias recetas o adapta las recetas de los demás.
Jose está acostumbrada a compartir todo lo que produce en las redes sociales. Cuando empezó a dibujar recetas, subirlas a instagram era lo más natural. De esa retroalimentación, surgió la idea para hacer el libro; y también el impulso económico, ya que el libro se financió en un 100% con una campaña de financiamiento colectivo en internet (idea.me). Subir las recetas le sirve porque ve el impacto que tiene: sus seguidores la corrigen si hay algo mal o le mandan fotos de como les quedo la receta a ellos, y eso le encanta.
¿Cómo es para ustedes compartir las recetas? ¿Tienen algún familiar con quien intercambian tips culinarios? ¿Siguen a alguien particular en las redes y prueban sus recetas?
domingo, 26 de marzo de 2017
16. YO - BEBÉ
Hola todas!
Hace un tiempo que mi hija juega a ser bebé. Es un juego simple, y coniste en imitar a un supuesto bebé que llora, pide upa, toma la teta y a veces grita 😒. De a ratos me da gracia y le sigo el juego, de a ratos me canso un poco y me cuesta jugar. ¿Les pasó?
Pensaba que en el momento en que un niño puede jugar a ser bebé y nombrar, primero su yo, y después nombrarse de otra manera en un "como sí", Yo-Bebé, es justamente cuando deja de ser bebé. Los bebés no pueden decir ni pensarse como YO, ni tampoco jugar a ser otra cosa. Es muy impresionante, y me conmueve cada vez que la escucho.
¡Ya no es bebé! ¡Ahora juega a ser bebé!
¿Les pasó con sus hijos? ¿Qué respuestas les dan ustedes ante esta propuesta de juego?
Hace un tiempo que mi hija juega a ser bebé. Es un juego simple, y coniste en imitar a un supuesto bebé que llora, pide upa, toma la teta y a veces grita 😒. De a ratos me da gracia y le sigo el juego, de a ratos me canso un poco y me cuesta jugar. ¿Les pasó?
Pensaba que en el momento en que un niño puede jugar a ser bebé y nombrar, primero su yo, y después nombrarse de otra manera en un "como sí", Yo-Bebé, es justamente cuando deja de ser bebé. Los bebés no pueden decir ni pensarse como YO, ni tampoco jugar a ser otra cosa. Es muy impresionante, y me conmueve cada vez que la escucho.
¡Ya no es bebé! ¡Ahora juega a ser bebé!
¿Les pasó con sus hijos? ¿Qué respuestas les dan ustedes ante esta propuesta de juego?
viernes, 10 de marzo de 2017
15. Empieza el año y empiezan los cambios
Hola todas! Hoy me dieron ganas de compartir una experiencia que viví hace unos días.
En el post anterior, escribí sobre el paso del tiempo a raíz de la maternidad. Me causa gracia porque aunque había escrito esto, lo que me pasó me tomó completamente por sorpresa.
Me quedé parada sin entender bien qué hacer. Me dijeron que J. ya no iba más al grupo de bebés, que se iba al grupito de más grandes. ¡CLARO! Pensé yo, es lógico, no tendría sentido... pero... ¿y yo? Me quedé parada sin saber muy bien dónde poner el cuerpo, cómo acompañarla ahora "desde afuera". Me reía sola porque fui totalmente convencida de que iba a ser como había sido todo el año pasado, pero el año pasado ella tenía un año y todo era diferente. Ahora ya tenía dos, y podía jugar a otros juegos, y lo que creo que más me shockeó: SIN MÍ. No necesitaba que yo estuviera al lado de ella, asistiéndola, acompañándola. Creció, y yo no me había enterado! Es decir, sabia, por supuesto que sé que cumplió 2, pero ¿Sabía que todo había cambiado y que ya no era más como el año pasado?
Después de sobreponerme a la emoción y a la sorpresa, pude dar un paso al costado y disfrutar de esto nuevo que estaba pasando. Lloré un poquito - de la mezcla de emociones - sin que nadie se diera cuenta, y sonreí.
¿Les pasó alguna vez algo así?
En el post anterior, escribí sobre el paso del tiempo a raíz de la maternidad. Me causa gracia porque aunque había escrito esto, lo que me pasó me tomó completamente por sorpresa.
¿Y AHORA?
Me quedé parada sin entender bien qué hacer. Me dijeron que J. ya no iba más al grupo de bebés, que se iba al grupito de más grandes. ¡CLARO! Pensé yo, es lógico, no tendría sentido... pero... ¿y yo? Me quedé parada sin saber muy bien dónde poner el cuerpo, cómo acompañarla ahora "desde afuera". Me reía sola porque fui totalmente convencida de que iba a ser como había sido todo el año pasado, pero el año pasado ella tenía un año y todo era diferente. Ahora ya tenía dos, y podía jugar a otros juegos, y lo que creo que más me shockeó: SIN MÍ. No necesitaba que yo estuviera al lado de ella, asistiéndola, acompañándola. Creció, y yo no me había enterado! Es decir, sabia, por supuesto que sé que cumplió 2, pero ¿Sabía que todo había cambiado y que ya no era más como el año pasado?
Después de sobreponerme a la emoción y a la sorpresa, pude dar un paso al costado y disfrutar de esto nuevo que estaba pasando. Lloré un poquito - de la mezcla de emociones - sin que nadie se diera cuenta, y sonreí.
¿Les pasó alguna vez algo así?
viernes, 24 de febrero de 2017
14. A otra velocidad
¿Cómo es el tiempo ahora?
Hola todas! Desde que J. nació (ya cumplió 2 años) mi relación con el tiempo cambió profundamente. Siempre fui de las que resuelven y se adaptan rápido. Pero desde que fui mamá, y sobre todo, desde que estoy conectada con lo que pasa con ella, mi percepción de cómo pasan las cosas siento que es muy diferente ¿Ustedes también sienten que hay algo diferente ahora?
J. hace unos días que no quiere dormir más la siesta. Fue bastante repentino, así, un día no quiso acostarse más. Le ofrecí varias veces que me aviara si quería, que yo sí quería dormir, "yo no", me contesta. Es algo que no deja de sorprenderme, y es cómo todo el tiempo tengo que estar adaptándome a cosas nuevas. Todo lo que parece que va a ser de una forma, de pronto y sin aviso, cambia. Mi vida antes era bastante predecible, y es un desafío constante acostumbrarme a esta nueva manera de relacionarme con la ella.
Cuando soplamos las velitas de sus dos años, respiré hondo y me di cuenta que además de la emoción de todo ese momento, estaba llena, repleta, LLENÍSIMA, de nuevas experiencias y vivencias que habían pasado en sólo dos años. Tengo casi 33! y estos dos últimos años en comparación con los anteriores vienen cargados de mucho movimiento.
¿Cómo es para ustedes el pasaje del tiempo? ¿No sienten que va a más velocidad, que pasan más cosas en menos tiempo? ¿En qué cosas se dieron cuenta que sus hijos ya están cambiando? ¿Sienten que ustedes cambian al mismo ritmo que ellos?
jueves, 9 de febrero de 2017
13 Más en acto que en palabras
Hola todas! Después de unas semanas de descanso, volvimos con un tema que me parece que DA PARA PENSAR, y en mi caso en particular es algo que siempre estoy dándole vueltas. Para el post de hoy, las invito a reflexionar sobre la presencia de Tablets, celulares, tele, play, etc en la vida de los más chicos, empezando por la presencia en nuestra propia vida.
¿Cuánto tiempo?
Durante los días que me tomé de vacaciones, me di cuenta que al principio fue casi imposible dejar el celular. Venía en una vorágine que atravesó diciembre y empezó el 2017 sin escalas, lleno de proyectos y planes que ya se estaban concretando. En ese contexto, era muy difícil cortar así nomás de un día para el otro.
Cinco días después de comenzado "el descanso", mi marido agarró mi celular para sacar una foto y se encontró con una página de noticias que yo había estado leyendo. Me preguntó por qué leía eso (un policial de un diario que no ahorra detalles), y la verdad no supe bien qué decir. No sé, estoy acostumbrada a leer el diario y hacer un repaso de todas las redes... todos los días... varias veces al día.
Ese día me di cuenta que estaba como atrapada, no pudiendo controlar la cantidad de veces que chequeaba los mensajes y los mails, y aunque había delegado el 100% de todas mis responsabilidades, no podía soltar. Me propuse hacer algo BIEN drástico, me puse a prueba y lo logré. Por el resto del descanso, no volví a abrir ninguna página en el explorador, y desinstalé varias aplicaciones. Al principio fue un poco raro, pero después empecé a estar cómoda, cada vez más, con la idea de no estar TODO el tiempo mirando. Durante gran parte del día, dejaba el celular tirado en algún lado por varias horas (y fue todo un logro!)
Pasados los primeros días de abstinencia, me puse a pensar que si yo no podía controlar la cantidad de veces que agarraba el celular, cómo pretendo enseñarle - más en acto que en palabras - a mi pequeña hija, un uso apropiado y medido de la computadora, la tablet o la compu. Si hablara podría decirme: ¿Y vos, que estás todo el día con el celular en la mano?
Me propuse sostener esta difícil abstinencia, y tratar de usar el celular como celular y no como computadora. Hoy se cumple una semana desde que volví, y sigue vigente mi acción. ¿Podré sostenerlo durante el año?
¿Y ustedes?¿Les preocupa la cantidad de horas que pasan sus hijos mirando tele, usando la tablet o la play? ¿Cómo hacen ustedes con este tema?
pd. En la foto, mi papá y mi hija leen uno de mis libros preferidos en un momento que compartieron el año pasado y quedó grabado para siempre 💛
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